El niño de 2 y 3 años - Todo para el aprendizaje de los bebés

Si observamos a los pequeños, desde pequeñísimos hasta el momento en que están en el umbral de la adolescencia, observamos que el móvil inteligente de muchas de sus acciones es el deseo de accionar por sí mismos, de ser autónomos. Ahora en el momento en que a los pocos meses se esmera por lograr un elemento, y en el momento en que cerca del año procura ponerse parado, caminar y comer solo, el niño de todos modos persigue la autonomía que ele adulto le va a llevar a bastarse por sí solo.

Conseguir seguridad y también independencia en las funcionalidades corpóreas fundamentales para la vida, estudiar a desplazarse en el espacio, a expresarse en una lengua para anunciar ideas y sentimientos son, de hecho, las bases de las que va a partir para estar en condiciones de ejercer, ahora joven, una autonomía de pensamiento y de opinión y de entender después regentar su vida.

El niño tiene desde su nacimiento la potencialidad de hacer su autonomía en niveles diferentes, mas el adulto, generalmente, no le reconoce con la capacidad de nada y se asigna el mérito de todos sus progresos.

Es indudable que estos primeros años necesitan de parte de los progenitores una enorme paciencia. La forma gradual y la relativa lentitud con la que el niño aprende a manejarse en el planeta se concilian mal con nuestros ritmos “acelerados” y con la recurrente falta de tiempo. Además, la dependencia y la visible pasividad del niño en estos primeros años llevan a resguardarle en demasía y a reemplazarle aun en las acciones más sencillos (alcanzarle un elemento en el momento en que podría llevarlo a cabo solo, levantarle del suelo en el momento en que está tratando llevarlo a cabo, ofrecerle de comer en la boca…). Y por otro lado, es precisamente en estas cosas, en los movimientos más triviales y cotidianos (no tanto en las “creaciones” bien difíciles y los juegoscapaces) donde su incipiente capacidad se prueba y se mejora. Entender subir y bajar escaleras, llevarse la cuchara a la boca, ponerse unos cuantos botas son conquistas que, llevadas a cabo en el instante justo y con la capaz asistencia del adulto, se transforman en etapas destacables en el logro de la independencia. El interés, el entusiasmo y la obstinación que el niño pone en perfeccionar estos movimientos (del mismo modo que de pequeño se ejercitaba en reiterar sílabas o bien algún movimiento) son claros signos de su deseo de estudiar a medrar.

| 9 de junio de con0 comentarios.

Etiquetas: comer solos, pequeños 2 años, pequeños 3 años, vestirse solos

Lee más artículos sobre Pequeños y Primeros años

Califica este artículo

1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (Ninguna valoración todavía)
Cargando...