Las patrañas de los pequeños - Todo para el aprendizaje de los bebés

La simulación, el falso testimonio, la mentirita para escapar del paso son hoy moneda corriente en la sociedad de la cual formamos parte. Nada nuevo hay en la patraña como recurso, lo que alarma es la justificación automática para acolchar algún escándalo, el “pito catalán” que prosigue a los compromisos más solemnes; pagarés, programas electorales, medidas económicas, negadas que añaden engaño a los engaños.

Esa alegre desaprensión frente a las expresiones empeñadas provoca que todo logre ser y no ser de un instante para el otro, expresiones sin respaldo que tintinean además en campos más reducidos: la vivienda, el instituto, los sitios de trabajo bien.

Negarse por teléfono, enviar a los pequeños a decir que papá no está en el hogar, son todas y cada una formas de hacer modelos de fallutería para los jóvenes de la familia que asi aprenden a escindirse entre lo que dicen y lo que hacen.

La patraña del “sorpasso”, patraña-comodín, sirve además como elemento defensivo. Una especide de bunker en el que pequeños y jovenes se refugian para ponerse a cubierto de la inquisitoria de los superiores.

Esto sucede en el momento en que el pequeño siente que se lo ocupa o bien se lo veja. “Vos te burlás de mí públicamente, me vengo a ocultas”, es el mecanismo que la imprudencia del adulto pone en juego. Una gama de subterfugios y formas de proceder secretas realmente difíciles de vigilar. Las “ratas” institucionales, los cigarros a ocultas, las rebeldías solapadas tienen bastante que ver con la tentación del desafío.

En otras ocasiones, en cambio, la inseguridad y los temores infantiles se esconden por medio de invenciones que no discriminan realmente bien entre lo real y lo fantaseado. No es extraño que por esa razón los más chiquitos se embalen en cuentos dignos de doña Disparate. ¿Un compañerito cuenta en clase que sus progenitores lo llevaron a conocer los delfines de Miami? A en cambio a lo largo del veraneo en Puerto Madryn sus progenitores lo hicieron montar en el lomo de una ballena y el guardafauna le prometió obsequiarle un pingüino. Fabulaciones inocentes que, para no quedarse atrás, el niño arma según el guion de su deseo. Mientras que no borren su sentido de la verdad a puntito de modificar transcurrido un tiempo una mitomanía alarmante, estas fantasías indican una aptitud de creación que enriquece la personalidad.

Por su lado, los cuentos de hadas, las historietas y los dibujos animados contribuyen a sumergir a los pequeños muy sensibles en una irrealidad que varios mayores cargan sin razón válida en la cuenta de las patrañas infantiles.

| 1 de junio de con0 comentarios.

Etiquetas: las patrañas, patrañas pequeños, pequeños que engañan, por que engañan

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