Pequeños que juegan a ser diferente - Todo para el aprendizaje de los bebés

Aparte de prestar un más grande margen de independencia, el jardín es un campo de experimentación ideal para los pequeños. A todos les agrada impresionar a los otros con su superioridad y se dan cuenta prontísimo cómo hallar ser el centro de atención. O sea sustancial para su avance. Ver la reacción de los otros frente sus cambios de hábitos, asiste para los pequeños a conformar su personalidad. Visto que otra gente reconozcan y aprueben unas características que en el hogar serían reprimidas, hace más fuerte la conciencia de los pequeños y les hace sentirse más seguros en sus relaciones con los compañeros fuera del lugar de vida.

En este sentido, casa y jardín se complementan de manera ideal. Además, el jardín contribuye a los progenitores a comprender mejor a sus hijos y, con esto, a poder distinguir un accionar habitual de una conducta problemática.

Además es viable la situacion inverso, como el de Laura. En el momento en que nació su hermana, Laura tuvo la sensación de que ahora no la deseaban. En el hogar se portaba mal, fastidiaba al bebé, armaba un escándalo por algún cosa y sacaba a todos de quicio. Por otro lado, en el jardín, siendo la favorita de su profesora, volvía a ser la pequeña dulce y sosegada de siempre. Esta situación logró que los progenitores se percataran de que su hija padecía. Porque no debemos olvidar que, aunque a esta edad ahora tienen la posibilidad de charlar, les resulta realmente difícil expresar lo que sienten.

Este ejemplo expone la necesidad de que permanezca un diálogo persistente entre progenitores y maestras. Los progenitores tienen que preguntar en el jardín qué llama la atención de su hijo y también reportar además de cómo se comporta en el hogar. Solo comentando comunmente, sin precisar aguardar que el niño tenga algún inconveniente, van a poder, en instantes de crisis, tener la seguridad bastante para enfrentar juntos las adversidades.

Y si en el hogar es un niño muy bueno y en el jardín se comporta como un pequeño monstruo, testarudo y sinvergüenza, no se debe culpar de esto a sus profesores. Los pequeños bien difíciles y conflictivos no se hicieron de esta forma en el jardín y, por norma general, acostumbran traer sus inconvenientes de casa.

En vez de reprimir las formas de proceder que no nos agradan y obligarlos “porque si’ a mudar su accionar, tenemos la posibilidad de animarlos a que desarrollen en el hogar esas otras facetas que no conocemos de . Porque, aunque para bastantes progenitores logre ser molesto conocer que su relajado hijo además sabe fastidiar como todos, es conveniente dejarle pasar esas fases antes que prohibírselas.

| 5 de marzo de con0 comentarios.

Etiquetas: niño, Pequeños, progenitores y también hijos, personalidad pequeños

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