Sus primeras “malas expresiones” - Medra Bebe - Todo para el aprendizaje de los bebés

Sus primeras palabrotas nos toman por sorpresa y no entendemos cómo reaccionar. Entre festejarles la felicidad y también imponerles un severo castigo hay una tercera vía: sostener la tranquilidad.

De repente un día llegan del jardín y nos dedican un sonoro “permíteme relajado” en forma de saludo. Al intentar saber las causas de su actitud, las cosas tienen la posibilidad de empeorar y posiblemente recibamos un “no deseo”, un “¡ufa!” o bien otras de tono más subido por respuesta. En el momento en que sus pequeños sueltan sus primeras palabrotas con total desparpajo, los progenitores acostumbran quedarse pasmados, sin entender qué llevar a cabo. ¿Es viable mantenerse imperturbables al oír semejantes linduras en boca de nuestros pequeños angelitos?

Estas primeras muestras de agresividad verbal son completamente corrientes a esta edad. Por numerosas causas. Antes que nada, porque día a día incrementa su aptitud para detallarse verbalmente. Ahora no manifiestan sus sentimientos solo a través del cuerpo, sino acompañan el llanto y el pataleo con la fuerza de las expresiones. En vez de revolcarse por el suelo en el momento en que están enfurecidos, en este momento se desahogan soltando unos cuantos palabrotas. De este modo nos detallan su malestar y descargan su furia.

Hay que tomar en cuenta que esta es la edad de las pataletas y del “no” continuo, y se empeñan en sublevarse contra la autoridad y las imposiciones de sus sufridos papás. Se dan cuenta que las palabrotas, y más que nada los insultos, son un medio muy eficiente y efectivo para manifestar su conflicto y, de ahí que, agregan cada novedad a su repertorio. Mas, ¿dónde aprenden ese “hermoso” léxico?

El jardín es, sin lugar a dudas, el sitio que más ocasiones da para agrandar el vocabulario. Los más pequeños captan al vuelo todo cuanto sueltan los superiores, toman buena nota de esto y lo repiten a la menor ocasión. Desde luego, se reservan para casa las superiores brutalidades, esperando de hallar escandalizar y dejar estupefactos a todos.

Naturalmente, no hay mala intención en sus expresiones, ya que en la mayor parte de las situaciones todavía ignoran su concepto. Mas tampoco se les escapa el efecto que generan. De ahí que, lo mejor en estas situaciones es intentar sostener la tranquilidad y procurar no ofrecer una excesiva consideración a sus groserías. Aunque algunas veces resulta realmente difícil.

| 27 de mayo de con1 comentario.

Etiquetas: lenguaje infantil, malas expresiones, pequeños insultos, palabrotas

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