Un hijo en tiempo de crisis - Todo para el aprendizaje de los bebés

Verse atrapados en una crisis sin solución aparente les piensa tal amenaza que hacen todo lo que es posible para terminar a esa situación. Desean finalizar lo antes posible y no padecer más, mas caen en la trampa de tapar un inconveniente con otro. No lo discuten porque un diálogo claro podría llevar a cabo tambalear su historia, y un futuro dudoso les proporciona temor. El miedo a la soledad, a no hallar una exclusiva pareja, a no ganar bastante dinero o bien a desposeer a los hijos de un lugar de vida permanente puede ser tan fuerte que, en comparación, todo lo demás les se ve considerablemente más fácil de aguantar.

Juan tuvo una aventura extramatrimonial y en el momento en que su mujer lo revela, le solicita perdón, se arrepiente y le ofrece tener otro hijo. , pensando que hablamos de una señal de amor y reconciliación, ingresa. Por otro lado, no charlan de su relación de pareja ni aclaran el porqué de la infidelidad de . Oséa, no resuelven el auténtico inconveniente. Ciertas parejas, que ahora tienen un hijo, recuerdan los buenos instantes que vivieron con ese primer embarazo y lo unidos que estaban y fantasean con que la llegada del segundo chiquito va a hacer que su relación vuelva a ser como antes. Es una reacción infantil. Procuran una varita mágica (el bebé, la vivienda o bien el negocio) que encuentre una solución sus inconvenientes. Mas un aspecto de afuera no puede solucionar un enfrentamiento de adentro entre dos personas. ¿Cómo podrá un bebé indefenso reparar algo que dos mayores no fueron capaces de sobrepasar?.

Engañarse lleva a la infelicidad. Otro caso habitual es el de Natalia. Ya hace cinco años, les cuenta a sus amigas lo mal que anda su matrimonio. A su marido solo le resulta interesante el trabajo, jamás van al cine o bien a cenar ni van con los pequeños a pasear. El jamás movió un dedo en el hogar y por las noches llega poco a poco más tarde para librar de sus obligaciones como padre. , recientemente, comenzó a tomar tranquilizantes para lograr aguantar el total desinterés de su marido. Y, súbitamente, se adquieren una vivienda en un vecindario lindo tras soliciar un crédito en común…

Generalmente, hablamos de personas que le tienen terror a la soledad y que no se sienten con fuerzas para enfrentar la vida de manera sin dependencia, de ahí que tratan de encadenarse el uno al otro, aunque acostumbran justificar su resolución por las presiones sociales o bien familiares.

En las situaciones precedentes se ve que en vez de arreglar el inconveniente (la patología) se procura remover el síntoma con un falso arreglo que deja la crisis en suspenso y extiende el padecimiento. Mas para los que están comprometidos jamás es fácil distinguir entre el autoengaño y el sincero deseo de empezar otra vez. Y no en todos y cada uno de los casos sirve el conocido consejo de charlar para comprenderse. Porque, con cierta frecuencia, el inconveniente existe solo para uno, en tanto que el otro se niega a verlo.

| 2 de julio de con0 comentarios.

Etiquetas: crisis de pareja, separación de pareja, ser progenitores, tener un hijo

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